Remar, la única ONG española que los acompaña en el éxodo

Belgrado, 24 septiembre de 2015

Remar es la única ONG española que ha acompañado a los refugiados sirios en todo su periplo por las fronteras europeas; primero en la estación de Keleti, luego, en el campo de refugiados de serbio Horgos, la frontera austriaca y que ahora continúan con ellos en Presevo, en la frontera de Serbia con Macedonia.

A principios de septiembre, ante las imágenes de miles de refugiados desesperados que llegaban a Hungría, Remar activó su dispositivo de emergencias S.O.S. de Rumanía y movilizó a un equipo de voluntarios que montaron un comedor en la estación de trenes de Keleti, en Budapest.

Juan Carlos Gálvez Pérez, un madrileño de 45 años, es el responsable de la ONG en Rumanía, desde donde 8 voluntarios, entre ellos, su propio hijo, llegaron a Hungría el pasado 23 de septiembre para desplegar su comedor social en el que han dado de comer a miles de personas al día.

¿Qué hace aquí una ONG española, fundada por dos valencianos? “Pues lo que hacemos siempre: dar de comer a la gente que tiene hambre”, ha explicado Gálvez.

El grupo de voluntarios de Remar Suiza también forma parte del dispositivo de emergencia desplegado sobre el terreno, de hecho, fue la única ONG que obtuvo permiso de las autoridades húngaras para establecerse en Keleti, desde donde se marcharon la semana pasada cuando 2.000 refugiados se concentraron en Horgos, la frontera serbia con Rozske, cuando este paso fronterizo fue cortado por las autoridades húngaras.

“No se pueden contar todas las comidas que hemos repartido en tandas de unos 1.000 platos, además de galletas, fruta, ropa y utensilios de primera necesidad”, ha explicado.

Para continuar ayudando, necesitan fondos ya que ellos se financian con mediante la recogida y restauración de mobiliario que realizan las personas drogodependientes que la propia ONG ayuda a rehabilitar.

Uno de estos chicos, Gabriel, que hace ocho meses cumplió condena por un delito que cometió cuando aún consumía droga, ahora está en el equipo que presta ayuda a los refugiados.

Gálvez, padre de siete hijos biológicos, uno adoptado y otros cuatro más que tutela en Rumanía, donde vive ha declarado en lo que está siendo su primera salida internacional a terreno que “he cambiado mi opinión sobre los inmigrantes, yo pensé que nos íbamos a encontrar a gente fanática y violenta y lo que estamos atendiendo es a gente que lo ha perdido todo, educada y formada que ha salido de su país para sobrevivir, no nos han impuesto nada más que el agradecimiento por un plato de comida”.

En Horgos, los voluntarios de Remar también trasladaron su comedor social y han vivido en primera persona la represión de los mil agentes húngaros que el pasado 16 de septiembre dispararon gases pimienta y mangueras de agua a los refugiados que rompieron la valla.

Al propio hijo de Gálvez, Israel, que también es voluntario, le dieron mientras intentaba ayudar a mantener el control entre el caos de llantos de niños y mujeres corriendo asustadas.

Cuando en Horgos ya no quedaba nadie, Remar siguió a la caravana rumbo a Croacia para seguir prestándole apoyo humanitario ya sea con alimentos, ropa, información y, lo más importante, usando su valioso recurso: el cariño y la motivación que le ofrecen a todo el que se acerca a su furgoneta, ya sea sirio, afgano, pakistaní o nacional del país de acogida que necesite un poco de aliento cuando flaquean las fuerzas ante las duras situaciones que se ven a diario en los campamentos.

Esta tarde, mientras un grupo de voluntarios mantiene el comedor junto a la estación de trenes de Belgrado, donde atienden a medio millar al día de personas, otro grupo, conducido por Gálvez, va rumbo a la frontera serbia con Macedonia.

Galvez lanza el mismo mensaje que guía la filosofía de vida de los voluntarios de Remar, un grupo particular que tiene un modo de vida comunitario donde las familias habitan con personas necesitadas en pisos y casas que autofinancian.

“Nuestra postura, al margen de las políticas de los países es no juzgar, sino ayudar” ha comentado Galvez en un intento por explicar esta inaudita manera de vivir que tienen los voluntarios de Remar quienes, en sus trabajos y en su vida han rechazado el individualismo y viven para ayudar.

Preguntado por su opinión al respecto de las apelaciones al diálogo hechas por la responsable de ACNUR en Europa Central, la española Montserrat Feixeas, y por las decisiones políticas que se están llevando a cabo en los países de la Unión Europea, Gálvez ha respondido: “mientras dialogan, para tomar decisiones justas y sabias, yo creo que a nivel particular no podemos esquivar la responsabilidad individual, todos los ciudadanos debemos pensar que mañana nos puede tocar a nosotros”.

A través de su página de Facebook van contando su experiencia diaria en:

https://www.facebook.com/profile.php?id=100005286693185&fref=ts

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